Naciones Unidas. El fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño amenaza con agravar una de las mayores crisis alimentarias de los últimos años. Un nuevo análisis del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que 49 millones de personas adicionales podrían caer en situación de hambre aguda para finales de 2027 si las condiciones climáticas previstas se materializan.
El informe, publicado por el PMA y difundido entre el 5 y 6 de agosto, señala que el fenómeno alcanzará su mayor intensidad entre septiembre y diciembre de 2026, aunque sus efectos podrían extenderse durante gran parte de 2027 al alterar las temporadas agrícolas, reducir las cosechas y afectar el acceso a los alimentos en decenas de países.
De cumplirse estas previsiones, el número de personas con inseguridad alimentaria aguda en los 45 países analizados aumentaría de 225 millones a 274 millones, lo que representa un incremento del 22% respecto a los niveles actuales.
América Latina y el Caribe enfrentarían uno de los mayores impactos
El informe identifica a América Latina y el Caribe como una de las regiones más vulnerables ante el fortalecimiento de El Niño. Se estima que más de 16 millones de personas podrían enfrentar un deterioro en su seguridad alimentaria como consecuencia de sequías prolongadas, lluvias irregulares y temperaturas extremas.
Dentro de la región, Centroamérica registraría el mayor incremento proporcional entre todas las zonas analizadas por el PMA, con un aumento estimado del 83.1% en el número de personas afectadas.
Países como Guatemala y Honduras ya enfrentan condiciones de sequía que afectan la producción agrícola y comprometen el sustento de miles de familias que dependen de la agricultura de temporal.
África y Asia también resentirán el fenómeno
El análisis advierte que el impacto será global y alcanzará regiones donde millones de personas ya viven en condiciones de alta vulnerabilidad.
En África Oriental y Meridional, más de 18 millones de personas podrían ver deteriorada su seguridad alimentaria, un incremento del 26%, especialmente en comunidades cuya producción agrícola depende casi por completo de las lluvias estacionales.
En Asia y el Pacífico, el PMA proyecta que 8.2 millones de personas adicionales enfrentarán condiciones de hambre aguda.
Mientras tanto, en África Occidental y Central, el organismo estima que cerca de 6 millones de personas podrían sumarse a la población afectada, lo que representa un incremento del 12%.
La combinación de sequías, inundaciones y temperaturas extremas amenaza con alterar los ciclos de siembra y cosecha, reduciendo la disponibilidad de alimentos y aumentando la presión sobre comunidades que ya enfrentan pobreza, conflictos o crisis económicas.
Una amenaza para millones de personas vulnerables
El director ejecutivo en funciones del Programa Mundial de Alimentos, Carl Skau, advirtió que el fenómeno representa un desafío humanitario de gran magnitud.
“El Niño supone una amenaza enorme para la seguridad alimentaria de millones de personas que ya se encuentran en situación de vulnerabilidad. Las graves inundaciones, sequías y temperaturas extremas pueden llevar rápidamente a las comunidades de una situación de resistencia a una de crisis”, señaló.
El funcionario destacó que el cambio en las condiciones climáticas puede acelerar el deterioro de comunidades que actualmente logran sostenerse, pero que cuentan con escasa capacidad para enfrentar pérdidas agrícolas consecutivas.
Las lecciones que dejó el episodio de 2015-2016
El Programa Mundial de Alimentos recordó que el anterior episodio intenso de El Niño, ocurrido entre 2015 y 2016, afectó la seguridad alimentaria de entre 60 y 100 millones de personas en distintas regiones del planeta.
Ese antecedente demuestra cómo un fenómeno climático puede agravar rápidamente crisis preexistentes cuando coincide con pobreza, desplazamientos forzados, conflictos armados o sistemas agrícolas altamente dependientes de las lluvias.
El PMA refuerza acciones de prevención
Ante las previsiones para los próximos meses, el organismo de Naciones Unidas informó que ya amplió sus medidas de preparación y respuesta en más de 50 países.
Desde mayo se activaron mecanismos de acción anticipatoria en Sudán del Sur, Chad, Mauritania, Uganda, Guatemala y El Salvador, donde se han movilizado más de 14 millones de dólares para apoyar a alrededor de 500 mil personas antes de que las condiciones climáticas empeoren.
El PMA sostiene que actuar de manera preventiva permite reducir considerablemente los efectos de las crisis alimentarias y representa una inversión eficiente para los gobiernos y organismos internacionales.
Según sus estimaciones, cada dólar invertido en preparación puede ahorrar entre tres y siete dólares en pérdidas económicas y costos de respuesta humanitaria posteriores.
Una carrera contrarreloj
El informe concluye que la comunidad internacional enfrenta una ventana de oportunidad limitada para fortalecer la preparación de los países más vulnerables antes de que El Niño alcance su máxima intensidad.
Si bien el fenómeno climático es un proceso natural, el PMA advierte que sus consecuencias pueden multiplicarse cuando coinciden con pobreza, conflictos, inflación y sistemas alimentarios frágiles.
Con millones de personas dependiendo de las próximas cosechas para garantizar su alimentación, la agencia de Naciones Unidas insiste en que la respuesta temprana será determinante para evitar que una emergencia climática se convierta en una crisis humanitaria de mayor escala.
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